No siempre es bonito amamantar… y también está bien decirlo.
A veces nos hablan de la lactancia como algo puro, mágico, natural.
Y sí, a veces lo es.
Pero otras veces, no tanto.
Otras veces hay tristeza, incomodidad, culpa, rechazo.
Y casi nadie lo dice en voz alta.
💭 Existen dos experiencias muy comunes… pero poco nombradas:
🔴 D-MER – reflejo disfórico de la eyección de leche
De pronto, justo antes de cuando baja la leche, te invade:
Tristeza intensa
Ansiedad
Ganas de llorar o salir corriendo
Sensaciones feas, aunque estés feliz con tu bebé
No es que no ames a tu bebé.
Es tu cuerpo reaccionando químicamente (la dopamina baja para que suba la prolactina y produzcas leche).
Y puede pasar muchas veces, durante semanas o meses.
🔵 Agitación al amamantar – Cuando amamantar te da desesperación
Es más emocional y mental.
Te molesta la succión, el roce, el contacto físico…
Y quieres que pare ya.
Pero luego te sientes mal por sentir eso.
Esto puede pasar:
Si estás cansada
Si tu lactancia ya ha durado mucho
Si estás embarazada
🧠 ¿Y si además eres mamá autista o con TDAH?
A muchas mamás neurodivergentes nos cuesta más:
El roce constante de la piel
El sonido y sensación de la succión
La sobrecarga táctil
La presión de sostener la calma emocional mientras el cuerpo grita “¡ya basta!”
Y lo más duro es que hay poquísima información sobre esto.
Casi nadie habla de cómo vivimos la lactancia las mujeres autistas.
Y eso puede hacernos sentir más solas, más raras, más “malas mamás”.
Pero no lo somos. No lo eres.
💛 Si esto te está pasando, no es que estés fallando.
Estás sintiendo algo real.
Tu cuerpo y tu mente están hablando.
Y mereces acompañamiento, escucha, comprensión.
Sin juicio. Sin “deberías”. Sin culpas.
En Fularte creemos que el amor también es validar la experiencia materna, con todo lo bueno y todo lo incómodo.
Porque sí: amamantar puede ser hermoso.
Pero no tiene que serlo todo el tiempo para que siga siendo valioso.
Diana Belinda
Asesora de Porteo
Educadora de lactancia
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